domingo, 18 de abril de 2010

Paisaje cotidiano

Mi ciudad es fea, pero somos buena gente, dicen mis amigos. Cuando la mirada no es gris, distingue algunos detalles que merecen la pena. En mi misma calle hay un gorrión que se acerca a saltos a una boca de riego y bebe del agua limpia, por ejemplo (sospecho que no siempre es el mismo gorrión). También está la mejor palmera de la ciudad, que casi pasa desapercibida. Mi padre sigue su evolución desde que la plantaron y me la señaló desde el principio. Hay una cuesta que lleva al muelle de la galería comercial y tiene tantos usos como quepan en la imaginación. Y en la de los niños caben, han cabido muchos.

Hay un olmo que tiene al menos 60 años y sobrevivió a una poda con vocación de tala. Se metía en las ventanas de los vecinos y levantaba la acera con asiduidad. La concejalía de medioambiente tomó medidas. Cortaron el tronco a la altura del primero, sin dejar ni un vástago. Lo mirábamos todos los días, buscando brotes, aquella primavera. Y brotó, y está fuerte otra vez. No sé cómo, una ramita arraigó en una maceta de mi balcón, y tengo un olmo de tres o cuatro años, un olmo joven sin hendir por el rayo que habrá que plantar pronto en la tierra.

Aparte de lo bucólico, la geometría imposible de los coches aparcados es admirable. Los graffitis en la tapia del colegio por temporadas son muy buenos. En la terraza de Manolo hay corriente de aire todas las noches, aunque el bochorno sea mayúsculo. Este será el primer verano desde que Manolo cerró el bar. Espero que el nuevo dueño también ponga terraza.

Los vecinos me recogen los certificados y me preguntan por mi madre. Me regalan -en mi rellano vive un panadero- el pan. En la frutería estaban seguros de que la última receta de champiñones que me dieron había tenido éxito y no se equivocaban. Los champiñones son una apuesta segura. En la carpintería se disfrutan charlas sin prisas de cualquier tema sin comprar ni un tablero de contrachapado. En la papelería librería promocionan las Mangueras rojas y azules entre la gente del barrio, que se alegra de que escriba poemas y algunos estén en un libro, aunque los que se han vendido los he vendido en mano yo.

Mi calle evoca historias de árboles resucitados. De paseos con mi abuelo. Trastadas al hombre del kiosko. Juegos. Comprar el desayuno de camino a clase. Tarde, siempre tarde. Cartas esperadas. Besos, achuchones. El cristal que mi hermano rompió con la bota. Cenas con amigos. En fin, mil historias. Cien mil. Un millón.

Pero no me retracto. Es fea, Fuenlabrada. Yo vivo a gusto aquí, vivo aquí desde siempre, aquí trabajo, con gente de aquí, pero es fea. Es fea pero, en cierto modo, la quiero. Y ella también me quiere.
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Voy a hacer lo posible para que las Mangueras rojas y azules se presenten en Fuenlabrada. Pensé primero en alguna librería entrañable de Madrid, y el espacio en el que voy a intentar es mucho más aséptico, pero esta es mi casa. Si no puede ser, será en Getafe. Ciudad del sur parecida a la mía. Y casi con seguridad, sobre el 11 ó 12 de mayo. A ver si puede ser.

Ayer leímos Pilar y yo (entre Pilares) en un centro cultural de Villaverde
un poema cada una. Ella hizo un 2x1=2 y yo un 1x1=1. No nos tembló la voz. Primera vez que leo un poema en público. Hicimos de teloneras para un recital de Julia de Burgos, perpetrado por la Discreta Academia. Una maravilla, lo de Julia de Burgos. Si tenéis oportunidad de escuchar el recital, no lo dudéis. Los tengo que ver con José María Alfaya, que no pudo estar esta vez.

5 comentarios:

Orologiaio dijo...

1- Las ciudades dormitorio siempre se merecen una oportunidad, hombre. Te lo digo yo, desde las recias capitales castellanas en las que vivo, pétreas, frías, vetustas.

2-Enhorabuena por ese estreno poético! Algún día reuniré el valor suficiente como para declamar. (Me encanta ese verbo :P)

Cable Hogue dijo...

¡Felicidades (atrasdas) por el libro Cónica! Espero que vayan muy bien las presentaciones, y que sean una fiesta.

Cable

Clara dijo...

Me pido el Olmo para un bautismo civil...

Delgaducho dijo...

Fea para quien venga de afuera no lo niego pero... Para aquél que la impregnó de recuerdos? no lo creo, no puedo.

La cónica dijo...

Orologiaio, será el contraste, lo que te atrae. Dinámicas sí son, la gente sale y entra cada día. Sólo es que crecieron demasiado rápido, y se quedaron un poco desgarbadas, pero mejoran, supongo.

Un día leemos los dos, si quieres. En tu vetusta ciudad o en la mía.

Cable, no llegas tarde. En lo de la presentación estamos. El 2 de mayo en Remolinos (Zaragoza), aunque no sé si podré ir. Y luego a mediados aquí, pero hay que cerrar el lugar y la fecha. (Casi todo!)

Clarita, me parece perfecto, plantar el olmo en ese momento. La ocasión lo merece. Hay que pensar dónde, eso sí.

Mmmm... Cuando vengo de vacaciones largas salen más recuerdos a la superficie, y me parece entrañable a ratos. Forma parte de mi identidad, pero no es bonita.

Os digo estas cosas para que, si puede ser, vengáis a la presentación, que será aquí, así que "no os hagáis ilusiones", como dice mi amiga Pilar. La otra telonera.