jueves, 15 de abril de 2010

Comerte la oreja

Mi lengua libélula
revolotea.
Bordea el lóbulo
de tu oreja.
Baila muda.
Balbucea sin voz
en una libación baldía
danza vacía de sabor
y dulce a la vez.

Después, despacio
los labios liberan su presa.

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Aliteración.

8 comentarios:

Ex-compi dijo...

la presa quieta, diría yo.

Orologiaio dijo...

Ñam!
Una de mis zonas favoritas para saborear&ser saboreado...


Dulce aliteración, cónica :)

Clara dijo...

"a las aladas almas de las rosas"

chucho dijo...

Es tan dulce y tan delicado que se corre el riesgo de estropear la intimidad al entrar todos a comentarlo :)

Como dice Orologiaio, Ñam!

La cónica dijo...

no puede mover un músculo, el lóbulo de la oreja, así que quieta, sí, Ex-compi

Ñam,ñam! A mí me gustan también, sí.

Clarita, eso sí es una aliteración. Lo mío es el alma colmenera, un poco miel, abuso de la aliteración... te acuerdas cuando me pediste un poema subidito de tono? yo sí que me acuerdo, aún no he encontrado los versos, pero me acuerdo, eh?

Ñam otra vez, Ch. Los comentarios, susurrados, incitan a seguir con el tema

Besos!

Rebirthia dijo...

Como dice Oro, dulce aliteración
la~la~la

Mucho talento por ese blog!! :)

Clara dijo...

A mí la música me sonó parecida, por eso citaba. Una no puede evitar tener su trasfondo en alguna parte del cerebro, y sale a relucir si se lo desempolvan.

La cónica dijo...

Gracias, Rebirthia, por pasarte.

Clarita, Miguel Hernández está grabado en mi lo que sea que sea donde se graba lo esencial. Desde pequeña. Fue mi primer poeta. Igual le he robado el ritmo de las aladas almas de las rosas...

un beso, guapa