miércoles, 3 de febrero de 2010

Bajarse del tiovivo

Me gusta nadar
pero no cuento los metros
no cuento los largos
contar me aburre.

Me gusta nadar
pendiente del ritmo
del cuerpo
de la respiración.
Pendiente de nada.

Sobre todo
me gusta nadar por los virajes.

El agua olía a cloro y a hamburguesas
anoche en la piscina
dos mozos
gorro blanco
gorro verde
varados al fondo de la calle
rompían mi ritmo de brazadas
varados a los dos fondos de la calle.

No volver a nadar estaba decidido
antes de resbalar sobre el suelo mojado
antes de encontrar el agua fría en la ducha
antes de que me abrieran y robaran la taquilla.

No volvería a nadar
más que nada y ante todo
porque no tiene sentido
si no puedo hacer virajes.

2 comentarios:

Orologiaio dijo...

Pues espérate a las agujetas...

La cónica dijo...

me despierta a medianoche el dolor de brazos, cuando hace tiempo que no voy (como anoche). dice mi compa de ef que es demasiado pronto para agujetas, un par de horas, que sólo es que soy muy bruta. eso será, porque lo soy. para todo, vamos.