martes, 12 de enero de 2010

Granada tuvo que ser

Miran la nieve
los ojos de Zoraida.
El cielo en la ventana relampaguea
y la luna no asoma
en la noche negra.

El patio de la acequia
guarda escondida
una canción callada
que enturbia el día
el corazón
de Zoraida se mueve
y baila al son
que la acequia diga.

Y la canción
inunda a borbotones
la celosía.

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La canción de Granada no tiene letra, pero Granada canta por alegrías. Me mueve el son y la letra que pide la invento yo. Subiendo a la Alhambra o al Albaycín, subiendo al Sacromonte taconeaba, y tenía en la cabeza una canción. No sé si era esta o era parecida. La escribo sobre todo para tener constancia escrita del ritmo que ponía la ciudad cuesta abajo y cuesta arriba.

¿La cuna del flamenco? Granada tuvo que ser. El gitano, en Le chien andalou, se inventaba la letra. Qué más da la letra. Importa el compás. Los gitanos saben escucharle a Granada el compás. Habrá quien piense que el embrujo y el tempo los notaba yo porque leía a Lorca de madrugada, que se clavaba en el sueño, que me marcaba el ritmo del pensamiento. Porque las botas eran de tacón. Porque llovía. No digo yo que no. Puede ser. Pero nunca como en Granada me supo Lorca igual. Ahora entiendo. Y el flamenco, se quedaría mi abuelo de una pieza si viviera, el flamenco, aunque no entienda, me llega al alma. Será que tiene verdá.

4 comentarios:

Chucho dijo...

Estás sembrá, es precioso.

Orologiaio dijo...

Duende, le llaman.

Me encantó.

La cónica dijo...

me alegra que os guste, chicos.

duende, eso. es como la saudade, que hasta que no lo vives, no sabes lo que es y después tampoco puedes describirlo...

un beso!

(para cada uno, es decir: dos)

Pejooe dijo...

No dejo de sorprenderme cada vez que paso por aquí, este "ma llegao al arma, será por mis genes, que tengo arma de graná"