lunes, 12 de enero de 2009

POEMA DE ENCARGO

Por favor,

quiero un poema en que aparezca una ventana y una puerta. Que tenga horizonte, un poco de corriente y donde se respire aire fresco en algún verso. Un poema con una salida...

¡Gracias!
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Esto viene de un ejercicio del taller; me contuve para pedirlo como regalo de Reyes, pero tal y como está el mundo, ahora me parece apropiado. Me valen relatos, también.

17 comentarios:

Kaos Baggins dijo...

Cami se sentó en su asiento y trató de aplacar sus nervios para abrocharse concienzudamente el cinturón, guardando su antiguo miedo a volar en algún rincón de la cabeza, donde no pudiera atormentarla.

No, hoy no podía flaquear, necesitaba pensar en otra cosa, distorsionar el mensaje que la transmitía el pequeño ballet de la azafata, por que aquello no era un chaleco salvavidas, ni estaba en un avión, no podía reconocer a su mente lo que sus sentidos clamaban.

Todavía no había logrado desclavar sus uñas del reposabrazos cuando ya el avión se estabilizó en el aire, y por fin se permitió una ligera mirada al cielo que le abría la ventanilla.

De golpe se disiparon todos los miedos, atascados entre las bajas nubles que ocultaban el suelo, no podía creer que hubiera una imagen tan maravillosa, con el cielo recortado al amanecer, todavía demasiado incipiente.

No recordaba haber rebuscado en los bolsillos, pero sus manos, ahora serenas, sostenían el billete, ese pasaporte a una nueva vida, que le había costado tantas lagrimas.
Atrás su familia que la despreció desde que se quedara embarazada, el palurdo que la emborracho, engatuso, y después olvido, el imbecil que la despidió, y tantos otros animales que habían tratado de despeñar su vida por un barranco.

Ahora se mudaba a España, tenia la copia del contrato en la maleta, y se disponía a poner en práctica los años de sufrimientos para poder ir a la universidad y que casi había enterrado prematuramente.

Ese billete no era un papel, sino la puerta a la vida, y si de algo estaba convencida en este mundo era que iba a cruzar esa puerta y respirar el aire fresco que inundaban los rayos de sol de aquel amanecer.

chucho dijo...

Lo siento, pero lo más parecido que se me ocurre con todas esas condiciones no es un poema ni un relato, es un bungalow ;)

La cónica dijo...

Gracias, Kaos.Una vida difícil, la de Cami, pero con un horizonte, claro está. Un horizonte quizá no tan bueno como el que hay delante de mi ventana cada día, pero que desde aquí ni se ve, a veces, a fuerza de no mirar...

Chucho, el formato bungalow se acepta perfectamente. Deja la dirección en el buzón de correo y la llave bajo el felpudo.

Gracias a los dos, me habéis sacado una sonrisa (una cada uno)

koldo dijo...

Esa mañana me enfrenté con el texto a corregir,
un libro sobre el arte de bailar sevillanas,
así que pensé en salir del cuadro que era mi casa
tras mirar por la ventana
decidí ir al Golfo Norte
No, no es una promesa, es un bar con buenas vistas
buenas mesas
y tranquilidad, un lugar donde
sentir como corre el aire
que no corra demasiado,
me dije,
que si viene una corriente de aire me lleva las hojas del libro,
las corregidas y las sin corregir,
y así, mientras veía cómo una pareja se declaraba y él intentaba perfeccionar sus torpes besos, con su camiseta azul y su pantalón vaquero,
se les calló la cerveza,
sí, encima del libro

qué cara se me quedó
cogí la cerveza el libro pagué me marché
paseé por la playa
y decidí darme un baño de atardecer
a pesar de que sé que al final siempre te quedas frío

cuando volví, lo revisé
el libro apenas estaba afectado
y las sevillanas podrían seguir bailando

koldo dijo...

perdón perdón
cayó la cerveza
ayyyyyy

una vida lo que un sol dijo...

Las flores del invierno
abren en su bostezo
toda mi melancolía...
a la ventana del ayer.

me dijiste no
tanto tiempo
que creí morir

y ahora vienes,
tan descarado, tan seguro
con una caricia
en la mano
ahora,
que ya enjugué mi lágrima
y mi duelo.

Y no sé qué hacer
si darte un beso, y respirar el
aroma fresco entre tu piel
y la tela de tu camisa,
y hacer lo que quiero.

o fingir que estás ya fuera
de mi horizonte
de mi memoria.
Y darte con la puerta
donde más te duela.


Un beso La cónica!

(no sé yo si se ajusta a lo que pides, no sé,...)

La cónica dijo...

Muy bien, Koldo, me ha encantado. En Lisboa, estuve mirando historias en un bar un rato largo, y ya hacía tiempo...

La cerveza le calló la boca... he estado pensando en eso, ¿qué te parece?

Clifor dijo...

Una canción de Vetusta Morla, es perfecta para esta idea. No dice puerta ni ventana, pero da igual, la canción es suficiente. QUizá me anime y te envíe algo...

Él corría nunca
Le enseñaron a andar
Se fue
Las luces pálidas
Ella huía de espejismos
Y horas de mar
Aeropuertos
Unos vienen
Otros se van
Igual
Que Alicia sin ciudad
El valor para marcharse
El miedo a llegar

http://www.youtube.com/watch?v=Mw2cy_7rWF0

koldo dijo...

Cónica, lo pensé cuando vi la errata...
una etílica imagen, sí

Roberto dijo...

Un poema para ti, terapeútico, repleto de belleza para ti, Cónica

Viene despacio
entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos
viene despacio
a tender sus manteles de ternura
viene despacio
apenas hecha humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
viene despacio
con su enchape celeste subiéndose a mis mástiles
viene despacio
entra
se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después… se vuela azul como la tarde.

Jorge Boccanera.

Joseba M. dijo...

Cónica, mi amiga bella,
me pones en trance amargo
pero saldré sin embargo
gracias a mi buena estrella.
Despuntando la mañana
franco el aire ha la puerta
que a su brisa tengo abierta
lo mismo que la ventana.
(- Jodido vasco burlesco
que me tienes encogida
¿¿por qué, pregunto aterida
al frío le llamas fresco???
)


Ahora sí, que hubo un error y... espero sepas perdonarme el ripio.
Un abrazo; hermoso blog.

Duenda. dijo...

Hay una ventana.
También hay una puerta.
Desde la ventana, veo el horizonte.
Desde la puerta, entreabierta, se cuela la corriente.

Hay otra ventana. Abierta. Desde la que se respira aire fresco. Viciado, pero con vicios nuevos todos los días.
También hay otra puerta. Con un cartelito de plástico verde que dice "exit". Lo asocio al éxito. Pero no lo entiendo.

Así que sigo aquí. Mirando las dos ventanas y las dos puertas.

Pero no me atrevo a moverme.
d.

La cónica dijo...

Admito que había pedido regalos, un poco para mí, pero dan ganas de construir un bungalow, con vistas a horizontes diagonales, ventanas a patios interiores, a la calle, al mar, donde podamos encontrarnos a la vez, aunque sea una casa que sólo visitemos en verano, la llave bajo la maceta, para disfrutar de la corriente, del fresco o del frío, como se diga.

Intento escapar de tanta huida fácil. De tanto avión y de tanta cerveza, del portazo digno. Y dejar, despacio, muy despacio, que entre un vicio fresco cada día por la ventana entreabierta. Un vicio fresco, claro. Frío, nunca.

Estoy encantanda!

Orologiaio dijo...

Tú pide por esa boquita...

Qué privilegio, tantas letras para ti.

(Pasaba por aquí... y me gustó ;))

La cónica dijo...

Me he pasado por tu blog y me parece que tienes de todo: ventanas para mirar al horizonte, horizontes para abrir puertas, puertas de entrada de aire fresco, salida de corrientes de aire, de todo.

Un descubrimiento. Se acepta como regalo.

Svor dijo...

Donde estás metida cónica!
El mate se enfría y los amigos te esperan con galletas.
beso

La cónica dijo...

Pensando, Svor, pensando más que escribiendo.A propósito de ese mate, no sé dónde vives, pero si es en Madrid, iré con Claudia a tomar un té pakistaní por el centro, si te quieres apuntar, invitada estás. Será un viernes, creo. Como en dos semanas.

Besos!