lunes, 28 de julio de 2008

Que nadie me toque el puzzle

Son 20000 piezas. Faltan algunos huecos que llenar y hay piezas clasificadas por colores o sueltas por la caja. Es un puzzle a medio hacer, ni más ni menos.

En una madera a medida he pegado todas las piezas que tienen el borde liso, las que hacen marco. Algunas veces pienso que la partida vino mal cortada y me dan ganas de limarles los bordes para que entren. De hacer trampas. Pero sé que hace falta saber mirar, mirar de otra forma.

Cuando cojo una pieza, da vueltas en mi cabeza y en mi mano antes de ocupar su sitio o volver a la caja. Últimamente avanzo poco, o eso me parece. Si me canso de buscar o salgo unos días, lo tapo con una tela marrón que lo cubre entero y lo protege del polvo. Sobre la tela, una nota amarilla, grande y clara: "Que nadie me toque el puzzle".

Llegaste hace poco, y duermes en la habitación del puzzle. No te he vigilado, pero lo he mirado algunas veces y estoy segura de que has andando toqueteando. Hasta dos o tres piezas nuevas he visto puestas que no me cuadraban. Porque no esperaba esa sombra ahí, por ejemplo. Encajan perfectamente. No las he tocado. No he dicho nada. "No me toques el puzzle", solamente.

Hoy, cuando se nos acababa el tiempo, me has dicho, sin darle importancia, dónde iba la que más se me atraviesa. Y me he enfadado, claro, porque es mi puzzle. Te has ido y he probado. Y encajaba. Ahora sé que hace falta que miren otros ojos.

5 comentarios:

Chucho dijo...

¿Hay que suponer que siempre llega un punto en que necesitamos ayuda? No me gusta la idea, choca contra mi cabezonería y mi orgullo.
Me fascina este texto, se puede aplicar a multitud de situaciones.

La cónica dijo...

Fascinar es un verbo que me viene grande. Pero se agradece, Chucho. Me cuesta escribir sin cortar los renglones. Y cortándolos también, últimamente. Cogeré el taller con ganas en octubre.

Las ideas que chocan con la cabeza son las que acaban entrando en la cabeza.

mos dijo...

Lo dices al final: "Ahora sé que hace falta que miren otros ojos".
Supongo que de eso se trata para multitud de facetas en la vida. En no obcecarse con lo nuestro y dejar paso a otros "ojos" y otros puntos de vista. El orgullo y la cabezonería pocas veces nos satisfacen.
Es un buen texto que nos da a todos una lección.
Un abrazo de Mos desde la ESFERA.

peich dijo...

Este texto es precioso.

La cónica dijo...

Muchas gracias, Peich.