lunes, 26 de mayo de 2008

Aguacero

Más que el recuerdo de Kenny
más que los juegos absurdos e imposibles
me mantiene despierta
la canción clandestina del agua en tu cristal.

La lluvia obra el milagro
danzan y caen las estrellas
estrepitosamente. Los árboles
sostienen a la luna cansada.
El pan amanece a su hora
a pesar del tiempo y del olvido.

Compases que creía
callados para siempre asoman
palabras sin papeles se deslizan.

Y del beso aquel
resbala aún el rastro de vinagre.

5 comentarios:

una vida lo que un sol dijo...

qué imagen tan bonita la que te imaginas cuando lees "los árboles sostienen a la luna cansada"

en los árboles descansa la luna para volver a dar su amor.

el amor de la luna descansa en los árboles.

muá!

Roberto dijo...

"la canción cladestina del agua en tu cristal..."ummmmmm

tu poema está repleto de imágenes deslumbrantes, un jardín extraño y hermoso donde la botánica se ha rendido a las leyes turbulentas de la poesía...

genial!

La cónica dijo...

Una vida lo que un sol, los árboles la sostienen, pero el amor y la luna no descansan nunca. Un beso

Roberto, como el olor de la tierra, con el aguacero en tu ventana despertaron imágenes que estaban ahí, latentes. ¡Gracias!

Chucho dijo...

¿Los árboles
sostienen a la luna cansada?

No hay cómo describir lo muchísimo que me ha gustado esa imagen.

La cónica dijo...

La imagen no es mía Chucho. Un hombre derrotado me la enseñó una noche, la luna entre los árboles. No sé si escribe o no, pero tiene de poeta que ve la belleza que pasa inadvertida a otros. Y le duele la belleza, creo.