lunes, 14 de abril de 2008

El día siguiente

Estás cansado aún y ya amanece
y te abrazas a la mesa todavía.

De la cena de anoche quedan sólo
gotas de vino, resaca, migas de pan
y ganas de café. Queda el reflejo del vino
en el cristal, el eco
de la luz y las palabras.
Y el recuerdo borroso
de las manos. Y la huella clara de los dedos
que, distraídos, trazaban ondas
en la tela.

Te estremece, antes del desayuno
la sacudida. Las migas vuelan
y en el tambor, después de muchas vueltas
pierdes esa memoria
efímera
de las manchas
y te estiras al sol.

13 comentarios:

Cable Hogue dijo...

Pues de Goytisolo aún no he leído más que tres o cuatro poemas sueltos, pero supongo que en toda la retahíla de poetas jóvenes que suelo leer está su huella.

La resaca, a veces, es bella.

Lalaith dijo...

Veo que has cambiado el aspecto del blog. Me gusta.

Faltaste ayer al taller y a la inauguración de "nuestro" festival de cine. Te hubiera gustado, creo. Yo el viernes ya no puedo faltar. Ni el sábado.

Besos.

ATN dijo...

La resaca es bella depende de cómo haya sido la noche anterior...

Un besito.

La cónica dijo...

Paupablo, no sé bien quién anda en la huella de tus poemas, además de ti. Pero sé que vas por buen camino.

Lalaith, tenía previsto faltar. Obligaciones. No pude cumplirlas. Imprevistos. Pasaron lista, por lo que veo ;)

Penélope, que la noche de hoy merezca la resaca de mañana. Siempre.

~ dijo...

y me pregunto ¿cuantos tipos de resaca existiran?

¿Es posible "recuperarse por completo"?

No lo se... pero seguire pensandolo... mientras tanto, un abrazo.

Duenda. dijo...

No estás activo y aún anochece y no te separas de la silla aún.

De la comida de mañana quedan todavía litros de agua, sensatez, un banquete y desgana de entremeses. No queda la imagen del agua en la madera, el grito de la oscuridad y los silencios. Además de la experiencia clara de los pies. Y el vacío oscuro de los palillos que, atentos, borran pinchos en el mármol.

Me serena, después de la cena, el sosiego. El banquete repta y en la trompeta, antes de pocos paseos en línea recta recuperas esa amnesia real de lo pulcro y te encoges a la sombra.

Por llevarte la contraria.
d.

La cónica dijo...

Virgen, ¡cuánto tiempo! si hablamos de náuseas y dolor de cabeza, se pasa, seguro. Mejor que con la resaca, me quedo el recuerdo de la embriaguez, si es bueno. No pienses demasiado. Te darán náuseas y dolor de cabeza.

Duenda, me encanta cómo le has dado la vuelta. Llévame la contraria todo lo que quieras. Besos

©Claudia dijo...

Menos mal que pasó la fase de sequía. La echaba de menos, siempre tan lúcida y luminosa en sus escritos.

Elena dijo...

Sea buena o mala la resaca, haya valido la pena o no la noche, lo bonito es acabar tirado al sol...

txe dijo...

poesía de la (mala) experiencia.

buena!

Svor dijo...

muy buenas, un saludo y sigo pasando

La cónica dijo...

Claudia, siempre me animas a escribir. ¡Gracias!

Elena, tienes razón. Eso es lo mejor.

Txe. De la mala, sí...

Svor, seguimos en contacto.

Sito dijo...

Por desgracia, muchas resacas amanecen con el dia nublado aunque haga sol, depende del por qué de la resaca... si la cogimos para olvidar.. o para disfrutar.

Aquí me incorporo como un navegante solitario más, supongo que del montón, dispuesto a dejar mi esencia en tus exuberantes relatos.

Besos con sabor de una copa de vino