jueves, 10 de abril de 2008

Descubrir el Mediterráneo


Dice Raúl que no se puede descubrir el Mediterráneo todos los días. Lo dice casi cada lunes, y tiene razón. Salir a descubrir el mar desde el mismo punto del interior, partiendo de cero, es un esfuerzo demasiado grande. Demasiado inútil. Devastador.

El sentido de la orientación, la carta de marear y el cuaderno de viaje son importantes para llegar al destino. También la tripulación. Buscar un puerto, aunque no sea definitivo, es fundamental. Me contento, casi siempre, con viajar. Con el vaivén de las olas. Con sacar el brazo por la ventanilla del coche y buscar una posición aerodinámica o cortar el viento. Basta el asiento de ventanilla en el tren. Cuántas veces, al llegar a Atocha he mirado el panel de salidas tentada de subirme al próximo, donde quiera que vaya, y seguir la vida por ahí.

Improvisar y no escatimar en nada. Gastarme cada día. Tirarme a las piscinas. Nadarlas todas. Órdago a grande y a chica y a pares y a juego, sin rumbo. Un esfuerzo demasiado grande. Demasiado inútil. Pasa factura.

Necesitaba huir a donde fuera. Existía, como en el libro de Michel Houellebecq, la posibilidad de una isla. Una tripulación excelente y una isla pequeña me han hecho fácil encontrar el levante y el poniente. Y el privilegio de las mariposas y los lagartos, y el derroche de luz y de color que obedece a las leyes físicas.Ignoro si persigue algún propósito, pero la belleza pura, de contener el aliento. es el resultado, haya una razón o no. Es lo que queda impreso, más que en las fotos, en la memoria de la retina. Ha sido descubrir el Mediterráneo todos los días varias veces.

En cuanto a la orientación, me queda ir buscando el norte, cada día. El sur me lo reservo para las grandes ocasiones.

Me pierdo un poco en los puntos cardinales. Raúl sospecha mis descubrimientos del Mediterráneo muchas veces. Lo sabe por mis palabras, por el tono de voz, por la sonrisa abierta. No es posible descubrirlo cada día, me lo dice sin intención de convencer ni de desanimar. Más bien me señala el estante de los atlas, porque sabiendo dónde cae, aunque no se descubra cada día, no es difícil encontrarlo.

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Pedazo de chapa, lo sé. Pero llevaba demasiado sin escribir, y de los viajes vuelven las maletas llenas de ropa sucia y de intenciones. Y por todas partes se siguen viendo mariposas.

10 comentarios:

Clara dijo...

Cuando quieras vamos a descubrir otro mar juntas, porque si "nunca te bañarás dos veces en el mismo río", por qué has de hacerlo en el mismo mar a donde vierten ríos tan diversos?p

Kaos Baggins dijo...

de hecho, el reto es descubrir el mar en el interior, es mas dificil, pero tambien se puede encontrar la magia serena que provocan las mareas y las brisas

faltan los adornos, pero las sensaciones se pueden lograr

Bea dijo...

La magia de tus palabras tampoco se descubre todos los días y son un tesoro cada vez que nos deleitas con ellas.
Me gustó mucho la foto. Te debo una llamada. O dos!!!!
Un besote y un abrazote!

Duenda. dijo...

guapa!
te eché de menos.
d.

Chucho dijo...

Descubrir el Mediterráneo... gran tema. Me acerco cada vez que puedo porque ese mar y sus circunstancias me devuelven la vida, sin embargo siempre siento que dejo mucho para la siguiente ocasión, llevo así años.

Pero el esfuerzo inútil y devastador es volver, el interior es un secarral.

La cónica dijo...

Clara, Clarita! Muy buen razonamiento. A ver si podemos descubrir el Atlántico, desde otra isla, claro.

Kaos, me gusta cómo lo dices. El mar interior marea algunas veces, y no se trata descubrirlo de contraerse hacia adentro. Me quedo con la brisa.

Bea, ¿a quién no le gusta que le digan cosas bonitas? Me animas a escribir. Yo también hace que no te llamo, pero tengo noticias tuyas :P

Duenda, siempre pendiente, siempre. Se agradece.

Chucho, en el mediterráneo, como en la vida, siempre queda mucho por descubrir, aunque creamos visitarlos en el mismo punto. Que los viajes de interior alimenten el deseo de mar.

y2y dijo...

Me gusta: el nuevo aspecto del blog, dos fotos con mar, que descubras islas o redescubras mediterráneos, o atlánticos si hay ocasión, que sigas viendo mariposas...

No me gusta: leer palabras como "devastador" o "demasiado inutil", aunque entiendo que a veces se escapen de dentro y se queden enganchadas al papel, sin poder borrarlas. No sé si algo relacionado con la palabra es demasiado inutil alguna vez pero seguro que para muchos en este blog no hay nada así...

Hasta la próxima invitación a romper la soledad...

La cónica dijo...

Y2y, mi casa es tu casa, aunque hayamos pintado las paredes. Me alegra que te gusten. Los acantilados son preciosos, pero tienen su peligro, aun en el Mediterráneo. Más de una vez he estado a punto de darme con las rocas por no señalar ese peligro. Achtung. Poison. Devastador. Sólo son señales para incautos. Nada más.

Duenda. dijo...

estrenas traje! eso sólo puede significar algo bueno. beso gordo, señorita.

d.

(lo de la verificación de la palabra es un coñazo).

Pejooe dijo...

Gran filosofía y gran texto. Yo siempre digo que tengo alma de mochila, soy capaz de llenarme de lo básico, cerrarme y vivir de maletero en cinta transportadora toda mi vida.
Saludos.