lunes, 19 de marzo de 2007

En espera

La mesilla anticuada
soporta el peso
del teléfono mudo.

Andrés baja el volumen
del televisor.

Huele a piel curtida,
a perro y a rancio.
Linda se enrosca, breve,
junto al sofá.

Los labios de Andrés
se secan.
Vibran sus entrañas.
Se desboca su pulso.
Cierra los ojos.

Oscurece.
Se oye
el jadeo de la perra
el tic-tac del reloj.

Pero el teléfono
no suena.

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Sin punto fijo.

A caballo
entre la tristeza y la locura
entre ser y no ser,
sin brújula,
no me encuentro.

Hiede el aire.
Agota el cabalgar.
Y me resisto
a echar raíces.

Me muevo
como la tierra
rota.
Como la tierra,
rota.

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Una pequeña pérdida abrió la soledad en quiebra. El cuaderno digital. Hoy reaparece el cuaderno analógico, en el trabajo. Alguien lo devolvió. Rescato el poema con teléfono (ejercicio del taller). Y la melancolía añeja. Claro.

6 comentarios:

clara dijo...

¡Qué bueno recuperar lo perdido!¿Verdad? Me alegro, tendremos que celebrarlo por todo lo alto, nos vemos en un parque sin teléfonos ni nostalgias, todo vida.

629 dijo...

¿En espera es del taller? No lo recuerdo. Me gusta mucho y no lo recuerdo. ¿Tanto tiempo ha pasado ya?
¿La nostalgía es negación a la vida?
Dejadme creer que no.

Lalaith dijo...

Yo creo que la nostalgia es el recuerdo de un momento de la vida especialmente bueno que añoras. No creo que sea negación de la vida, yo al menos no lo veo así.

Mi teléfono tampoco suena muy a menudo... y cuando suena no me entero, así que me da lo mismo.

Un beso.

Kaos Baggins dijo...

la nostalgia a veces no es solo por momentos especialmente buenos, sino tambien por las encrucijadas en donde no nos quedamos contentos de las elecciones, y esas son las notalgias chungas, y cuando se acercan a la negacion por querer otro camino
es bueno recordar, pero no querer otra vida, que es algo que sabe amargo

lo malo de que un telefono no suene, no es la falta del sonido, el mio es feliz sin sonar por dias y dias, pero la espera cuando queires que suene puede con los nervios de cualquiera

muy buenos ambos, y me alegro si ha aparecido el cuaderno extraviado

Nathalie dijo...

Bienhallado el cuaderno de toda la vida! que buenas las cosas uqe escondía...

un besito

La cónica dijo...

Clara, qué gusto verte por aquí. Cualquier pretexto es bueno para armar una fiesta. Estoy contenta de recuperar el cuaderno. Lástima que no tenga anotaciones de su periplo quién sabe por dónde.
Los teléfonos suenan y conectan, muchas veces. Las nostalgias, bien entendidas, traen buenos olores, sabores y recuerdos. La melancolía, si se escribe, escapa un poco del alma.
Un beso. Que no se pierda.

Es del taller, 629. En espera es del taller. Tienes buena memoria (en este caso): No lo llegué a leer. Teléfono fue una palabra en una cajita con la que hacer un poema. También había una foto. Y una frase.
El tiempo vuela. Nostalgia es, muchas veces, mirar atrás y sonreír. Es lo que creo. Hoy. Te dejamos creer lo que quieras. Y decirlo aquí, claro. Besos. Libres.

Lalaith, no hay que agobiarse, ni porque suene ni porque deje de sonar. Quien quiera hablar contigo, que llame otra vez. Que lo intente por otra vía. O que espere a que le llames tú. Besos. Despreocupados.

Kaos, ¿no trae cada día sus encrucijadas? En las de ayer, ya elegimos. Aceptar la opción que se tomó es un poco aceptarse.
Querer otra vida, si es mirando adelante, no lo veo tan mal. Como motor, no como lastre. Como horizonte.
Besos. Vampíricos no. No quiero estacas.

Nathalie, celebro que celebres el hallazgo. Si quieres, lo celebramos. Eso o cualquier cosa. Una cervecita porque sí, y ya está. Cuando quieras. Besos. Cruzcamperos.