domingo, 11 de febrero de 2007

Testigo de excepción

No sé con certeza cuándo se gestó el encuentro entre unos cuantos, sobre todo entre tres.

Un viernes, en Madrid,abandonó la amistad los unos y los ceros, los seises, los doses y los nueves, y su naturaleza digital se volvió analógica.

Las palabras tuvieron voz, los abrazos, cuerpo. Las risas brillaron en los ojos.

El sábado (lo sé porque yo estaba) las ranas bostezaron. Y las manos, los cuerpos y las caras mostraron el gozo y el sabor de estar (por fin) juntos. Y mostraron el cansancio.

El domingo hubo más. Hasta las cuatro. Y hasta la próxima vez. Espero colarme. Y estar.

5 comentarios:

Bea dijo...

Seguro que estarás, espero que sea pronto y que el cansancio no sea tan agudo
Besos

629 dijo...

El viaje será
está vez
hacia el sur.

La cónica dijo...

Bea, agotarse así, bendito agotamiento.


629, el sur va caldeando el corazón.
Como una promesa.

Pily B. dijo...

Jo, qué bonito, y yo perdiéndome esto.

Por mí, cuando queráis!!

Besos al trío!!

La cónica dijo...

Cuando quieras, empezamos a urdir la próxima, Pily B. Además, estando tan cerca, cualquier pretexto es bueno.

Besos.