miércoles, 27 de diciembre de 2006

Palabras vivas.

Desde que ando tras las palabras, se escurren. Apenas esbozadas, desaparecen. Algunas, las menos, sucumben al encanto de mi papel cuadriculado. En un desatino, imaginé que, con ansias de posteridad, se dejaban atrapar. Nada más lejos. Ellas brillan inmortalizadas en los clásicos o recogidas con minucia por eruditos en orden alfabético y en todas sus acepciones.

Nacen a cada rato sin aliento y no hay doctor que les encuentre el pulso. Y sin embargo, ellas, las sublimes, cada vez que brotan de mi bolígrafo de arteria azul, rezuman vida.

¿Qué más da si ya han vivido cuentos, epopeyas, cartas de amor, pólizas de seguros? Se prestan a la vida que yo les ´dé aunque sea novata, amateur y sin posibles.

2 comentarios:

629 dijo...

Si hay cazamariposas en las tiendas ¿habrá cazapalabras en las bibliotecas?

Me ha encantado ¿Qué más da si ya han vivido cuentos, epopeyas, cartas de amor, pólizas de seguros?Se prestan a la vida que yo les dé aunque sea novata, amateur y sin posibles.. Da la sensación de cercanía de la mágia de escribir.

La cónica dijo...

¡Anda! seguro que hay cazapalabras, y ¿habrá algo para encontrar los versos escondidos en el absurdo rutinario?

Escribir es estrenar la mirada, decía mi cajita en el taller. Y eso es la magia,¿no? encontrar la frescura, la novedad, el ser único de cada detalle nimio.