sábado, 9 de diciembre de 2006

La soledad en quiebra

Hoy vuelvo a nacer, la memoria desnuda.
Recuerdo sólo respirar una atmósfera rancia.
El frío se clava hoy en mi carne.
El blanco es una ventana abierta a la intemperie,
y no quiero cerrarla.
La gelidez atenaza mis dedos,
se cuela en mis pulmones.
Renueva la vida y también hiere.
Aquí estoy, diciembre, los pies helados.

Este clima y esta austeridad
invitan a salir de las burbujas
que, a menudo, me han paralizado.
No acierto a saber cómo escapé,
pero aquí estoy, sin barreras, con lo puesto.
Me abro al mundo alrededor
y declaro, solemne,
la soledad en suspensión de pagos.

4 comentarios:

629 dijo...

¡Qué declaración de intenciones para arrancar!
Me cuelo en tu habitación por la ventana que dejaste abierta en mi casa. espero no ser un invitado molesto. Traigo dulces de regalo.
Abrazos.

La cónica dijo...

Me alegro de que pases por aquí. Es como si me renovasen los papeles. Volveré a pasar por tu casa y leeré de forma menos furtiva. ¡Gracias por los dulces!

629 dijo...

Bienvenida eres.

La cónica dijo...

Lo mismo digo.